La fuerza y otras medidas de rendimiento físico parecen proteger el cerebro frente al deterioro cognitivo en adultos mayores, lo que sugiere que promover intervenciones nutricionales y de ejercicio orientadas a preservar o fortalecer la función muscular podría ser efectivo para prevenir o retrasar la demencia, según un nuevo estudio publicado en la revista Alzheimer’s Dementia y firmado por un equipo internacional de España, Finlandia, Noruega, Reino Unido, Colombia y México.
El estudio consistió en un análisis observacional de datos longitudinales de 583 integrantes del grupo control del ensayo controlado aleatorizado Finnish Geriatric Intervention Study to Prevent Cognitive Impairment and Disability (FINGER).
- La edad media de las y los participantes era de 68,6 ± 4,7 años y las tres cuartas partes presentaban al menos una comorbilidad.
- El rendimiento físico inicial se evaluó mediante velocidad de la marcha, fuerza de agarre y batería corta de rendimiento físico.
- En los análisis longitudinales ajustados por covariables demográficas y clínicas, mejor rendimiento en levantarse de una silla, fuerza de agarre y batería corta de rendimiento físico general y mejor fuerza de prensión manual se asociaron con trayectorias más favorables a lo largo de dos años en cognición global, memoria y función ejecutiva, sin que la velocidad de marcha mostrara asociaciones significativas.
El músculo no solo permite el movimiento, sino que actúa como un órgano que libera sustancias capaces de influir en el funcionamiento cerebral. "Mantener una buena función muscular se asocia con mayor plasticidad cerebral, mejor salud vascular, menor inflamación y mayor capacidad de adaptación del cerebro frente al envejecimiento. Esta relación ayuda a explicar por qué las personas físicamente más fuertes tienden a mantener mejor su función cognitiva con el paso del tiempo", explicó el autor correspondiente, Dr. Miguel Germán Borda, geriatra del Departamento de Neurología de la Clínica Universidad de Navarra (CUN), en Pamplona, España. El especialista añadió que de cara al futuro "será necesario confirmar si las intervenciones dirigidas a mantener o mejorar la función muscular pueden influir de forma directa en la evolución del deterioro cognitivo".
Otra estrategia no farmacológica "modesta" también podría tener efectos duraderos y ayudar a prevenir demencias. Según publicó Alzheimer’s & Dementia: Translational Research & Clinical Interventions, un programa de entrenamiento cognitivo basado en computadora, centrado en la velocidad de procesamiento y con sesiones de refuerzo periódicas, redujo un cuarto el riesgo de enfermedad de Alzheimer y demencias relacionadas durante 20 años. "El entrenamiento cognitivo se realizó dos veces por semana durante 5 o 6 semanas, con sesiones de refuerzo un año después y luego tres años después. No es mucho. Sin embargo, los resultados fueron muy claros y drásticos [en el largo plazo]", se entusiasmó Marilyn Albert, Ph. D., directora del Centro de Investigación de la Enfermedad de Alzheimer de Johns Hopkins Medicine, en Baltimore, Estados Unidos.