Las reuniones de amigos y las fiestas también pueden traer consigo un efecto secundario común y peligroso: la "panza cervecera".
Una nueva investigación arroja luz sobre cómo esta obesidad visceral puede provocar daño cardíaco de forma diferente a la obesidad general medida por el IMC, una consideración importante para los médicos, según los autores del estudio. Esta observación fue más pronunciada en hombres que en mujeres, según la investigación, presentada recientemente en la reunión anual de la Sociedad Radiológica de Norteamérica. Si bien un aumento en el IMC se asoció con 'un corazón más grande' en términos simples, la obesidad visceral se asoció con una remodelación concéntrica.
A pesar de la alta prevalencia de obesidad en el mundo industrializado, todavía se desconoce si la obesidad tiene efectos independientes sobre la remodelación cardíaca. Sabemos, gracias a numerosos estudios de composición corporal actuales, que la grasa visceral tiene efectos totalmente diferentes en las funciones de otros órganos que la grasa subcutánea, por eso, en este estudio poblacional realizado en Alemania, se propusieron investigar el efecto de la obesidad general y visceral en la morfología y la función cardíacas.
El estudio incluyó a 2173 pacientes (43 % mujeres; edad media: 64 años) de entre 45 y 74 años, pertenecientes al estudio de cohorte poblacional prospectivo de Hamburg City Health. Los investigadores realizaron una resonancia magnética cardiovascular de 3 T y excluyeron a los pacientes con cardiopatías conocidas
- Los pacientes tenían una mediana del índice cintura-cadera (ICC), utilizado para medir la grasa visceral, de 0,94 y una mediana del IMC de 26,3.
- Con base en este índice, los investigadores consideraron obesos al 80 % de los pacientes (ICC ≥ 0,85 en mujeres y ≥ 0,90 en hombres), en comparación con el 20 % que consideraron obesos según un IMC ≥ 30.
- Los datos mostraron que un aumento de 0,1 en el índice cintura-cadera provocó un aumento de 3,9 g en la masa telediastólica del ventrículo izquierdo (VI).
- Este mismo aumento también se asoció con descensos de 4,4 ml en el volumen telediastólico del VI y de 5,7 ml en el volumen telediastólico del ventrículo derecho (VD) (p<0,001 para ambos casos), así como con disminuciones significativas en los volúmenes telesistólicos, lo que condujo a una disminución significativa de los volúmenes sistólicos (VI: -2,2 ml; p < 0,001; VD: -2,1 ml; p = 0,002).
- Además, los investigadores encontraron que con cada aumento de 0,1 en la relación cintura-cadera, el volumen telediastólico del ventrículo derecho disminuía en 4,5 ml ( p = 0,024) y el volumen sistólico del ventrículo derecho disminuía en 2,9 ml ( p = 0,033), una asociación más débil en las mujeres que en los hombres y , además, un aumento de 1 punto en el IMC produjo un aumento de 2,3 g en la masa telediastólica del VI (p<0,001), un aumento de 0,5 ml en el volumen telediastólico del VI (p = 0,002) y un aumento de 0,4 ml en el volumen sistólico del VI ( p < 0,001), mientras que la estructura y la función del VD no se relacionaron significativamente con el IMC.
- El aumento de la masa telediastólica del VI en mujeres fue -0,9 mg menor por cada punto añadido al IMC (p < 0,001).
La primera de las dos conclusiones principales de los datos es que el IMC y el índice cintura-cadera afectan al corazón de forma diferente. Esta diferencia se explica posiblemente por el aumento del volumen sanguíneo y la carga cardíaca causados por la obesidad general, que promueve la dilatación de las cavidades cardíacas, y la grasa visceral, que genera estrés metabólico e inflamatorio que favorece la hipertrofia sin dilatación.
El segundo hallazgo principal es que el sexo es importante. Las asociaciones son más fuertes en los hombres; es posible que las diferencias hormonales, metabólicas y en la distribución de la grasa modulen las respuestas cardíacas a la adiposidad general y visceral. Los pacientes deben ser conscientes de que un índice cintura-cadera alto parece ser más peligroso que un IMC alto en cuanto a sus posibles efectos sobre el corazón. Los especialistas deberían tener en cuenta el índice cintura-cadera y no solo el IMC al evaluar el estado nutricional del paciente. Los especialistas en imagen deben ser conscientes de que los patrones de remodelado concéntrico en la resonancia magnética cardíaca podrían atribuirse a la obesidad visceral (actualmente pensamos principalmente en otras enfermedades como la cardiopatía hipertensiva).
La medición del índice cintura-cadera será importante en el futuro. Las métricas de obesidad visceral siempre deben formar parte de la evaluación del riesgo cardiovascular, ya que la adiposidad visceral es metabólicamente activa y está estrechamente relacionada con el riesgo cardiometabólico. Basarse únicamente en el IMC puede pasar por alto a personas con riesgo de remodelación cardíaca concéntrica y la evaluación cardíaca de la obesidad debe ser específica para cada sexo. Datos recientes subrayan que usar los mismos umbrales para ambos sexos puede sobreestimar o subestimar el riesgo cardíaco.