La contaminación ambiental también es un factor de riesgo para la salud mental

Cerebro y mente

  • lunes, 15 de junio de 2026

Vivir en lugares expuestos al ruido de transporte se asocia con mayor riesgo de depresión y ansiedad

Contaminantes ambientales, como partículas finas, dióxido de nitrógeno, metales pesados y disruptores endocrinos, podrían contribuir al desarrollo de trastornos psiquiátricos y al agravamiento de los síntomas y la evolución de trastornos psiquiátricos como depresión, trastorno bipolar o esquizofrenia, de acuerdo con un informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente (EEA) basado en una revisión sistemática de la literatura. El documento también resalta que vivir en lugares expuestos al ruido de transporte se asocia con mayor riesgo de depresión (+ 3 %) y ansiedad (+ 2 %).

La exposición a la contaminación del aire exterior durante periodos críticos del desarrollo cerebral – en el útero, durante la infancia y la adolescencia – está asociada a cambios estructurales y funcionales en el cerebro, pero también puede haber impactos directos a edades más avanzadas. Se proponen varios mecanismos, en particular una respuesta inflamatoria sistémica. "Los contaminantes inhalados estimulan la producción de citocinas proinflamatorias en los pulmones. Estos mediadores pueden entonces atravesar la barrera hematoencefálica e inducir neuroinflamación crónica", explicó el Dr. Franck Schurhoff, psiquiatra del Hopital Henri-Mondor, en Creteil, Francia. Esta inflamación favorecería entonces la aparición o agravamiento de trastornos psiquiátricos.

Hasta ahora las estrategias para reducir la contaminación del aire se han justificado principalmente por sus beneficios respiratorios y cardiovasculares, pero esa medida también puede tener beneficios para la salud mental y así contribuir a reducir la carga de los trastornos mentales a nivel poblacional. "Los datos son ahora bastante convergentes y proporcionan una base sólida para la implicación de la contaminación atmosférica en el desarrollo de enfermedades mentales", coincidió el Dr. Schurhoff. En la misma línea, una política pública que podría tener efecto protector marcado es el fomento de espacios verdes, que se asocian a reducción del estrés y mejora del bienestar psicoemocional.

 


 

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